Pericia caligráfica en casos de estafa: qué puede probarse y qué no
Te llega una reclamación judicial. Un pagaré firmado por ti, que no recuerdas haber firmado. Un contrato con tu rúbrica, que nunca viste. Un testamento que según la familia, el fallecido no pudo firmar.
¿Puede un perito demostrar que esa firma no es tuya?
Sí. Pero no siempre. Y no de cualquier forma.
La #pericia #caligráfica es una de las pruebas más potentes en casos de estafa documental, pero también una de las más mal entendidas. Saber qué puede probarse y qué no puede ahorrarte un pleito perdido o, al contrario, demostrarte que tienes razón cuando todos dudan.
Qué es realmente una pericia caligráfica
Un perito calígrafo analiza documentos cuestionados (firmas, escritos manuscritos, alteraciones en documentos) y determina si son auténticos, falsos, o si han sido manipulados.
No es grafología. No es interpretación psicológica de la escritura. Es análisis forense basado en características técnicas de la escritura y de los documentos.
El perito compara:
∙ Rasgos morfológicos de la escritura (forma, tamaño, inclinación, presión).
∙ Características dinámicas (velocidad, ritmo, fluidez).
∙ Elementos estructurales (proporciones, disposición espacial).
∙ Anomalías detectables (retoques, temblores, interrupciones).
Si hay suficiente material de comparación y el documento cuestionado está en buen estado, el perito puede emitir conclusiones fiables.
Qué puede probarse con pericia caligráfica
Determinar si una firma es auténtica o si ha sido falsificada. Es la aplicación más frecuente en casos de estafa.
Caso real: Empresario que recibe reclamación de deuda por pagaré firmado supuestamente por él. Niega haberlo firmado. Pericia caligráfica compara la firma del pagaré con 15 documentos indubitados (documentos cuya autoría es segura: DNI, escrituras, contratos previos). Conclusión: la firma del pagaré no corresponde al empresario. Procedimiento archivado.
2. Falsificación por imitación
Detectar si una firma ha sido imitada, ya sea a mano alzada, por calco, o mediante otros métodos de falsificación.
Las firmas falsificadas presentan señales técnicas detectables:
∙ Temblor en trazos que deberían ser fluidos.
∙ Retoques o correcciones.
∙ Falta de presión natural.
∙ Velocidad de ejecución anómala.
Un falsificador puede conseguir que una firma se parezca visualmente al original. Pero no puede replicar el gesto motor natural de quien firma habitualmente.
Detectar si un documento ha sido manipulado después de su firma: añadidos, tachaduras, modificaciones de cifras o textos.
Caso real: Contrato de compraventa en el que el precio final no coincide con lo pactado. El comprador alega que la cifra fue modificada después de firmar. Pericia documental detecta que los números fueron escritos con tinta diferente y en momento posterior a la firma. Se anula el contrato.
4. Datación relativa de documentos
Determinar si varios elementos de un mismo documento (firma, texto, sellos) fueron realizados en el mismo momento o en momentos diferentes.
Esto es clave en casos donde se sospecha que alguien firmó un documento en blanco que luego fue rellenado.
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Qué NO puede probarse (o es muy difícil)
1. Autoría si no hay material de comparación suficiente
Un perito necesita documentos indubitados (de autoría segura) para comparar. Si no existen suficientes muestras de escritura o firma auténticas del supuesto firmante, no se puede hacer cotejo fiable.
Cuantas más muestras haya, mejor. El mínimo recomendable: al menos 10-15 documentos indubitados con firmas del mismo periodo temporal que el documento cuestionado.
2. Determinar si alguien firmó “bajo coacción”
Un perito puede detectar anomalías en la escritura (temblor, falta de fluidez), pero no puede concluir que esas anomalías se deben a coacción.
El temblor puede deberse a edad avanzada, enfermedad, nerviosismo, o simplemente a que la firma se hizo en condiciones incómodas (de pie, con mala superficie).
La coacción no deja huella caligráfica específica.
3. Edad exacta de un documento
Se puede determinar si un documento es reciente o antiguo mediante análisis de tintas y soportes, pero no se puede fechar con precisión absoluta (día exacto).
Lo que sí puede hacerse: determinar si un documento supuestamente firmado en 2010 fue en realidad elaborado con materiales (papel, tinta) posteriores a esa fecha.
4. Contenido de textos borrados o tachados de forma irreversible
Si un texto ha sido tachado con tinta opaca o el papel ha sido dañado físicamente, no siempre es recuperable.
En algunos casos se pueden usar técnicas de análisis con luz infrarroja o ultravioleta, pero no es infalible.
Cuándo solicitar una pericia caligráfica
Necesitas pericia caligráfica si:
∙ Te reclaman una deuda basada en documento que niegas haber firmado.
∙ Impugnas un testamento por dudas sobre la firma del testador.
∙ Sospechas que un contrato fue modificado después de tu firma.
∙ Tienes un documento firmado en blanco que luego fue rellenado sin tu consentimiento.
∙ Recibes denuncia por falsificación documental.
∙ Necesitas demostrar que un documento no corresponde al periodo alegado.
En estos casos, no basta con decir “esa firma no es mía”. Necesitas probarlo técnicamente.
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La pericia en el proceso: cuándo encarglarla y qué esperar
Momento óptimo: Lo antes posible. Si esperas a juicio, pierdes tiempo de preparación de defensa.
Una pericia privada (antes del juicio) te permite:
∙ Saber si tienes o no tienes razón antes de iniciar procedimiento.
∙ Preparar estrategia procesal en función del resultado.
∙ Presentar la pericia como prueba documental anticipada.
Si la pericia se solicita en fase de juicio, será el juez quien nombre perito. Puedes proponer uno, pero no hay garantía de que sea aceptado.
Coste vs. Beneficio: Una pericia caligráfica profesional cuesta entre 800 € y 2.500 € según complejidad. Si la reclamación que enfrentas es de 20.000 €, 50.000 € o más, es una inversión que puede salvarte de una condena o conseguirte una absolución.
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Conclusión
La pericia caligráfica puede ser la diferencia entre ganar y perder un caso de estafa documental. Pero no es magia. Requiere material de comparación, documentos en buen estado, y perito cualificado.
Si tienes un documento cuestionado, lo peor que puedes hacer es esperar a ver qué pasa. La defensa técnica se construye antes del juicio, no durante.
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